Invasión norteamericana en República Dominicana visto desde Cuba @eliadesacosta1

Invasión norteamericana en República Dominicana visto desde Cuba @eliadesacosta1


 Desde el 28 de abril de 1965, apenas cuatro días después de haber estallado la Revolución de Abril en República Dominicana, se produjo la invasión norteamericana.

No era una fuerza de paz, como se afirmó con alevosía, sino un ejército de ocupación que procuraba evitar el colapso definitivo de las fuerzas reaccionarias del CEFA, rudamente batidas por los constitucionalistas y el pueblo.

La invasión norteamericana, una flagrante agresión imperialista, levantó una ola de solidaridad en todo el mundo, y también de repudio al agresor imperialista, empantanado en la guerra de Vietnam. Era otra evidencia de que se tomaba en serio su papel de  intentando evitar, a toda costa, “una segunda Cuba”

El pueblo cubano, que enfrentaba la guerra encubierta y el bloqueo del gobierno norteamericano, tras el fracaso de la invasión mercenaria de Playa Girón derrotada en apenas 72 horas en abril de 1961, mostró una especial sensibilidad por lo que sucedía a poca distancia de sus costas, más allá del Paso de los Vientos.

Una enorme corriente solidaria y de rechazo a este nuevo zarpazo imperial estremeció al país y se reflejó en la prensa de aquellos días de angustia y esperanza.

Compartimos con nuestros lectores dos recortes de la prensa cubana, correspondientes a los días 3 y 4 de mayo de 1965, en plena evolución de la guerra.

El primer recorte corresponde a la edición del periódico Hoy, del 3 de mayo, y el segundo a la del periódico Revolución, del 4 de mayo.

¿Qué sucedía en suelo quisqueyano mientras estas noticias circulaban?

El 3 de mayo las tropas norteamericanas de la 82 División Aerotransportada avanzaban, de manera sorpresiva, para ampliar la llamada “zona neutral”, estableciendo un corredor de este a oeste de la ciudad de Santo Domingo, y uniendo de esta manera a las dos principales agrupaciones de sus tropas.

Al mismo tiempo, se produce la trascendental llamada telefónica del presidente Bosch, desde Puerto Rico, donde estaba virtualmente prisionero, ordenándole asumir la presidencia de la República a Caamaño

La escueta respuesta de Caamaño lo retrata de cuerpo entero: “Señor-dijo-si es una orden la cumpliré lo mejor que pueda”. Más tarde, ese mismo día, se convoca a senadores y diputados para aprobar la propuesta, lográndose el quorum del 63 % de los primeros y del 55% de los segundos.

Al finalizar el proceso, la patria en pie de combate, tenía ya un presidente de la República en Armas.

El 4 de mayo, frente al Altar de la Patria, una delirante multitud, desafiando amenazas de bombardeos, ovacionaba a Caamaño.

Era, de hecho, un referéndum abierto. Cantaba el himno nacional un coro de mujeres vestidas de blanco y se guardaba un minuto de silencio por los caídos.

El pueblo se unía, como un solo haz, junto al reclamo de expulsión de los invasores, el regreso del presidente Bosch y de la Constitución de abril de 1963 y el apoyo a Caamaño, que ese mismo día anunciaba al mundo quiénes integraban su gabinete de la dignidad.

En su discurso, expresó: “Queremos que las tropas de Estados Unidos se retiren de nuestro país tan pronto como sea posible, de manera que el nacionalismo dominicano no se convierta en anti-americanismo…”

Por las emisoras constitucionalista se era aún más radical: “Los soldados yanquis-se afirmaba-han continuado su avance ampliando la llamada zona neutral…La nación entera debe considerar a los invasores como enemigos”

La solidaridad llegaba hasta el pueblo que detenía con su heroísmo el avance de los invasores y sus aliados. Era un refuerzo moral, de esos que suelen inclinar la balanza en los conflictos humanos.

Se siguió luchando y resistiendo, como se afirmaba en un cartel cubano que circulaba por aquellos días fundacionales.

Eliades Acosta

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Fuente: “Cronología de la Guerra de Abril”, de Gerardo Sepúlveda, ediciones AGN, 2017

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